¿No sabes castellano? ¡Traduce de un pinchazo!

martes, 30 de octubre de 2012

Musicoterapia en la Cárcel (Vol.I: aperitivo).

¡Qué ganas tenía de volver a escribir! 
Tras contemplar muchas posibilidades, he decidido dedicar ésta y próximas entradas a explicar esencialmente el mundo musicoterapéutico que introduje en el Centro Penitenciario de Topas (Salamanca - España). 



Cuando comencé a abordar el modo de acción de esta intervención y al tener ya la documentación necesaria para acceder a la prisión, lo primero que hice fue clarificar mi idea de si la delincuencia era cosa de herencia o de ambiente. Es muy importante que se tenga eso claro, es decir, siempre se necesita una base ideológica como principio para construir todo lo que se realizará en torno a ello. Yo me documenté para llegar a mi conclusión -hay mucho escrito al respecto- que básicamente apoya que es algo en su mayor parte ambiental, salvo por algunas patologías congénitas que inclinan a comportamientos delictivos (sin apenas conciencia de que es algo negativo por aquellos que los cometen). 

Una vez que tuve esa idea un poco más clara, me informé sobre la prisión (infraestructuras, jerarquías, servicios que ofrecían, tipos de módulos) y el colectivo con el que iba a trabajar. Se trataba de dos grupos dentro del módulo de aislamiento. Realmente no considero necesario, en mi opinión, saber cuáles son las causas de que estén en la cárcel cada uno de los presos. Pienso que condicionaría en cierta medida -aunque fuese mínima- el trato con ellos o la elección de actividades. Si bien es cierto que puede haber ciertos riesgos al no saberlo, es más improbable que ocurra algo peligroso porque son evaluados por psicólogos, educadores y funcionarios antes de poder acudir a las sesiones (de todas formas, creo en que esos criterios de evaluación bien podrían ser reevaluados, valga la redundancia). Yo no supe nada de los delitos que les llevaron a su encierro hasta que ellos decidieron decírmelo espontáneamente. Esto tiene una ventaja, y es que no se sienten intimidados, reconocidos o prejuzgados por la persona que acaban de conocer, en este caso yo, y la relación comienza mucho más de igual a igual, pues es mucho más equilibrada. 

Llega el momento entonces de establecer el plan de acción para la primera sesión. Rara vez corresponde con el esquema del resto de las sesiones. El primer encuentro supone una mayor fuente de información para el musicoterapeuta que para el paciente (me atrevo a decir que en muchos de los tipos de intervención en musicoterapia suele ser así). Si bien es cierto que actualmente se cuenta con bibliografía suficiente para tener una idea de los efectos físicos y psicológicos que puede tener un preso, nunca puedes hacer una imagen real de lo que ocurre en el lugar preciso de tu intervención particular. Esto tiene un poco que ver con la necesidad de personalizar al máximo la metodología de las sesiones que hablaba en la entrada "¿la musicoterapia es una ciencia?". En ese primer contacto aparecen limitaciones y ventajas con las que no contabas. Entre las primeras, que no hay tanta libertad real de posibilidades -materiales, ambientales, puntualidad, expectativas y estado mental bajo los efectos de medicamentos para las adicciones de algunos presos-, y entre las segundas, buen recibimiento y mayor normalidad en el trato de la que esperabas-. 

Lo positivo de que la intervención fuese en el módulo de aislamiento fue que cada grupo es poco numeroso y el grado de concreción por objetivos para cada preso es mucho mayor en la planificación de las sesiones. De igual modo, la relación que se establece es mucho más profunda que si fuese un grupo concurrido, por tanto, pienso que se creó un buen ambiente de trabajo desde mucho antes y eso facilitó la aparición de los primeros efectos que la musicoterapia produjo en ellos cuando apenas llevábamos unas sesiones. Al menos en este caso, así fue. 

En la próxima entrada hablaré de esos primeros objetivos que marqué para esa primera sesión y cómo transcurrió y concluyó (a grandes rasgos, porque es demasiado extenso) la primera fase de la intervención musicoterapéutica que realicé en esta prisión. 

¡Hasta pronto!

Si hay inquietudes concretas que os surjan, ¡escribid sin tapujos!


martes, 2 de octubre de 2012

¿LA MUSICOTERAPIA ES UNA CIENCIA?


“Nunca te olvides de que eres único, exactamente igual que todos los demás”
Anónimo

En la segunda entrada publicada en este blog hablaba sobre el poder de la música. Ahora quiero abordar la pregunta que da título a esta porque resulta ser un delicado tema que empaña casi todas las ocasiones en las que un musicoterapeuta se presenta como un profesional ante una persona que no lo es. A mí me pasa con mi familia y amigos cuando hablo de lo que he estudiado y por qué y para qué lo he hecho. La perspectiva que prefiero tomar en esas ocasiones -y esta es mi humilde opinión- es que es fundamentalmente una forma distinta de prestar AYUDA. Ellos, los que me conocen, saben de mi trabajo musicoterapéutico en la prisión a muy grandes rasgos y ninguno me dio a entender ninguna opinión negativa acerca de él. Por otra parte, ninguno duda del poder de la música en el pensamiento, conducta o autoconocimiento. 

En el trabajo de campo personal que es la vida las opiniones de las personas que quieres cuentan, sólo que nunca cuentan más que la tuya propia. Y aquí viene la paradoja: tu opinión está en buena parte formada por los consejos que te han dado los de tu entorno. Es extremadamente extraño que una persona no experimente ningún tipo de emoción al escuchar música. Es cierto que nos mueven unos géneros más que otros y unas canciones son mucho más significativas para nosotros que otras, pero ahí está, la música es SIGNIFICATIVA. El conflicto del empirismo científico en musicoterapia viene ligado al hecho de que ésta se fundamenta en el uso de algo intangible, simbólico y abstracto para modificar, acompañar o apoyar en la mejora de todo aquello que somos que no podemos tocar, no podemos ver, es decir, en todo aquello que podemos sentir. Pensemos en la música que nos gusta y por qué nos gusta. Qué música escogemos para cada momento y por qué. En definitiva, ¿por qué cantamos en la ducha? 

El método científico apoya su fiabilidad en conclusiones más o menos estandarizadas, generales, en cierto modo, busca aquello con funcionabilidad universal; y es por eso que se hace tan difícil contestar el título que he puesto a este texto, porque la música es algo muy personal. Porque es muy complicado establecer un método que, en su totalidad, consiga sus objetivos con todos los pacientes a los que se aplica. Es cierto que ciertos colectivos tienen unas características comunes, pero no todos los que forman ese grupo tienen una idéntica respuesta psicológica, emocional o sensitiva hacia lo vivido, aunque se trate de vidas extraordinariamente paralelas. Los seres humanos tendemos a ser, pero no se nos puede clasificar por cómo somos, porque todo lo que somos en realidad no se puede saber en su totalidad. 

Como en todas las relaciones de ayuda, esta puede ser más o menos acertada, pero en cualquier caso no deja de ser un acto de confianza, un acto de amor. Y esa es la esencia de la musicoterapia, para mí. Esto me lleva directamente a Luis Alberto Mateos, uno de mis mentores en musicoterapia en Salamanca, que nos dijo el primer día de clase: “Bienvenidos a la profesión más bonita del mundo”. Esto suena ñoño en seco pero con toda esta disertación pienso que es una buena manera de resumir el trabajo de un musicoterapeuta. Yo creo en eso. Y no necesito descubrir un método infalible que funcione con todas las personas porque hasta el que ayuda, aprende. A ayudar mejor y a conocerse con más profundidad. 


Imagen: www.multilingualiving.com

martes, 25 de septiembre de 2012

MUSICOTERAPIA PARA DUMMIES

¡Buenos días!

Para los que estáis olisqueando por aquí y no tenéis muy claro en qué consiste la puesta en práctica de la musicoterapia, voy a explicar en sencillos pasos el esquema general a seguir en el proceso musicoterapéutico con una persona o grupo. No daré una definición de musicoterapia aún porque pienso que es más interesante ver en qué consiste, así luego cada uno podrá tener un significado individualmente deducido del término con el que partir.

En primer lugar, según el colectivo o persona que se escoja se anotan una serie de objetivos o necesidades (a mí me gusta más decir "cualidades que necesitan ser despertadas") sobre las que podremos diseñar un plan de acción. Existe la posibilidad de elaborar uno personalizado o escoger entre la metodología existente si vemos que se ajusta a la situación en cuestión. Ahora mismo se cuenta con varios modelos de trabajo en musicoterapia avalados por los buenos resultados en la mayoría de sus aplicaciones, ya que están orientados a personas o grupos con unas características propias. Estos modelos serán descritos en otra entrada próximamente porque su explicación es algo extensa y esto es una primera toma de contacto. 

Una vez más o menos esbozado el camino en ese primer paso, se piensa en los materiales que necesitaremos, así como el espacio donde llevaremos a cabo la terapia. En centros donde hay servicio de musicoterapia estos espacios varían en sus características. Como es una profesión relativamente reciente, a menos que se trate de una sala hecha a tal efecto (y cada vez son más, afortunadamente), suele ser tipo aula de enseñanza. Para realizar las sesiones es necesario espacio libre de obstáculos (mesas, sillas, cuadros, adornos excesivos o distractorios) y si puede ser, iluminada con luz natural y bien acondicionada. Respecto al resto de materiales, depende del modelo elegido o las actividades que hayamos diseñado para trabajar pero generalmente es bueno tener un equipo de música con buena amplificación, un teclado, una guitarra e instrumentos de percusión y viento (pongo hipervínculo en los de percusión y viento para que veáis cuáles son los más utilizados). 

El diseño de la sesión es algo bastante personalizable según el musicoterapeuta, según el modelo utilizado o las características del colectivo. Su duración es 1 hora de media y su frecuencia suele ser de una por semana. Pero todo depende de las circunstancias. Generalmente, las sesiones constan de tres grandes fases que se pueden subdividir:
1.  Fase de caldeamiento, una fase de preparación para la acción donde el musicoterapeuta puede hacer un pequeño juego, una pequeña improvisación conjunta u otras fórmulas que crea puedan ayudar a introducir el trabajo siguiente que es la competencia concreta de la sesión. 
2. Fase de desarrollo. Es el corazón, es decir, la puesta en práctica de aquellas actividades dirigidas directamente a trabajar los objetivos prefijados. Esta sección se puede subdividir en tantas partes como actividades se realicen. 
3. Fase de despedida y cierre donde se fija lo trabajado y se sacan conclusiones. Esta última se divide en tres subfases: la expresión y registro de la propia percepción del paciente acerca de la sesión -en caso de que pueda darla-, el registro de lo ocurrido y posteriores observaciones y verificaciones de hipótesis (lo que se pensaba conseguir y lo que se ha conseguido o no) por parte del musicoterapeuta, y por último la fijación de puntos de partida para el siguiente encuentro.  


Por último, una vez que se han anotado cada una de estas partes en la ficha de la sesión, se establece el trabajo para la siguiente. Generalmente es en ese momento cuando uno tiene todo más reciente y la visión es un poco más profunda. No obstante, como a veces en frío se tienen grandes ideas, el musicoterapeuta también se sirve de la inspiración para su trabajo -porque también es artista-.

La pregunta que ahora podríais tener en mente sería... "¿y qué clase de actividades se hacen en la fase de desarrollo de la sesión?". ¡Muy buena pregunta! Las actividades se basan en el trabajo de los objetivos por medio de procedimientos musicales o en los que la música o sus partes (sonido, ritmo, melodía...) sea el hilo conector. A modo de ejemplo, se pueden trabajar "habilidades sociales" con una improvisación pregunta-respuesta en grupo o por parejas en el que cada persona tiene que esperar su turno y escuchar el tipo de improvisación anterior para ejecutar una suya adecuada. Hay algunas actividades fijadas en la mayoría de modelos musicoterapéuticos, pero se debe intentar personalizarlas al máximo. 

Espero que la idea previa de qué es la musicoterapia se haya perfilado un poco. Si tenéis alguna duda, curiosidad o queréis ampliar información tenéis total libertad y son más que bienvenidas las sugerencias y/o las críticas. También os lanzo la pregunta: ¿qué es la musicoterapia para tí? ¡Anímate a contestarla! 

Para concluir, espero que disfrutéis con este vídeo que resume de forma general en qué consiste todo este mundo (como veis, lo puse al final porque quizá no leeríais si lo ponía al principio, y hay que darle un poco de engrase a la esponja de la azotea). :-)

¡Gracias!

Imagen: noticiasdenavarra.com






lunes, 24 de septiembre de 2012

EL MISTERIO DE LA MÚSICA


“Organiza tu ambiente y organizarás tu mente.”
Anónimo.

Si alguna vez algún sonido, alguna canción o alguna melodía te movió algo por dentro, eres capaz de comprender por qué la música es inherente al ser humano, es decir, que forma parte de tí, de tu condición humana. Es una necesidad vital, una capacidad sensorial que, me atrevo a decir, tenemos todos los seres vivos. En el caso de las personas, enriquece y puede equilibrar o desequilibrar nuestro mundo simbólico, emocional, sentimental, y afectar positiva o negativamente a nuestras características psicológicas y conductuales y a las del entorno. Nos afecta de forma consciente e insconciente, por lo tanto he aquí el misterio: sentimos la música y por ello pasa a ser parte de nosotros, pero muchas veces es por medio de un proceso que no podemos controlar voluntariamente.

Todo esto es algo en lo que se ha creído desde antes incluso de ser bípedos. En las civilizaciones antiguas de las que mayoritariamente provenimos, la música era utilizada en procesos de curación, mantenimiento de la salud, conexión con el mundo espiritual, tratamiento de enfermedades mentales o desórdenes emocionales, en acontecimientos claves para cada cultura o con fines lúdicos colectivos o de recreación personal (estética). 

En el caso del resto de seres vivos, son cada vez más numerosos los estudios sobre el efecto de la música en animales, en el crecimiento vegetal y en el agua. Aquí tenéis algunas de las investigaciones a modo de pequeña muestra de distintos caminos existentes, pero si el interés crece, podríamos profundizar en lo que os llame más la atención. 
      En animales podéis tomar un primer contacto con el trabajo sobre el efecto de la música en perros, de Stanley Coren, y con el de Daniel Blumstein de la Universidad de California (UCLA), que recientemente concluyó un estudio basado en la relación entre la música discordante y/o distorsionada con los sonidos de animales aterrorizados -razones por las cuales este tipo de música tenía un efecto parecido en las personas-
    En cuanto a las plantas, Pioneer está actualmente investigando la influencia de las vibraciones sonoras en el ritmo de crecimiento de ciertas especies vegetales. 
    Por último, no sé si habréis oído hablar del libro de Masaru EmotoMensajes del agua”. Es particularmente curioso porque nos abre a aspectos imperceptibles como son las formas de cristalización de las moléculas del agua (no podemos verlas sin ayuda de microscopios potentes), en función de varios estímulos, entre ellos la música. 

Llegados a este punto (si has llegado hasta aquí eres una mente inquieta -¡bien!-), no cabe duda de que la música lleva consigo, entre muchas otras cosas, unos componentes misteriosos, es decir, elementos que no podemos controlar, y que influyen en nuestro ser. Y comprender esto es la esencia para creer en la musicoterapia como un proceso de ayuda a través de la música como herramienta. Esto es lo que nos une a los que decidimos una vez dedicar buena parte de nuestra energía a la música y a confiar en ella como principal lenguaje comunicativo universal.

Si quieres puedes contar tu experiencia musicoterapéutica personal o ampliar esta entrada con nuevos estudios que conozcas o simplemente, dar a conocer tu punto de vista. Compartir es vivir y aprender. ¡Ánimo! 
¡Bienvenid@!

Si estás leyendo esto será porque la palabra "musicoterapia" resuena de una forma especial en ti. Aunque todo lo que rodea el trabajo musicoterapéutico sigue siendo un pequeño universo desconocido para la mayoría, se trata de un universo al que es interesante acercarse. Para echar un vistazo a este lugar o participar en él no hace falta que seas musicoterapeuta. Tanto si lo eres como si no, éste es un buen lugar para husmear y conocer -hasta donde tú quieras- lo que se ha hecho, se hace y se tiene intención de hacer en este tipo de terapia. En caso de que seas musicoterapeuta o de alguna forma estés familiarizado con la musicoterapia, este puede ser un lugar de reunión, de debate, de nuevas posibilidades, de ampliación de conocimientos, red sociolaboral... en definitiva un vínculo entre personas que tienen esta profesión e inquietud en común y trabajan cada día en ofrecer una ayuda cada vez más acertada utilizando la música y sus subdisciplinas como herramientas. 


¿Quién soy yo?

Me llamo Alice y a día de hoy tengo 30 años. Soy profesora de piano, lenguaje musical, musicóloga y musicoterapeuta. A lo que más he dedicado mi vida profesional ha sido a dar clases de piano, lenguaje musical, coro y música y movimiento en escuelas de música de varios rincones geográficos de España, con alumnos de 3 a 75 años. También he hecho trabajos de composición musical para la imagen. Hace tres años acabé mis estudios de Máster en Musicoterapia en la Escuela Universitaria Luis Vives de Salamanca, concluyendo con un trabajo de investigación musicoterapéutico de 6 meses de duración en el módulo de aislamiento del Centro Penitenciario de Topas (Salamanca). Hago aquí un inciso para expresar que fueron los seis meses más duros -en algunas ocasiones, límites-, plenos y satisfactorios de mi vida. Es por ello que tras ese trabajo, con resultados muy positivos, decidí realizar un doctorado en musicoterapia. Como es de sobra conocido, la situación actual para tal hazaña se antoja complicada -y cara- por lo que para ganarme la vida y poder alcanzar esa meta he tenido que sobrevivir lejos de mi casa familiar y mi vida profesional se ha centrado en la enseñanza musical. Un día no hace mucho tiempo, frené en seco y me di cuenta de que iba desviándome cada vez más del camino que llevaba a mi meta de ser musicoterapeuta y ganarme la vida con ello, y entre las medidas al respecto que tomé está este blog. Actualmente estoy desempleada y con muchas, muchas ganas de trabajar en esto, concretamente en el entorno penitenciario además de con enfermos de Alzheimer, aunque no descarto ningún terreno -pienso que todo es aprendizaje y que en todo se puede prestar ayuda-.  Creo que tengo buenas ideas que aportar, estoy dispuesta a aprender y sobre todo ¡llena de energía!

Espero y deseo que este rincón unifique intereses e inquietudes acerca de la musicoterapia, que podamos compartir lo que ofrecemos y sea una cesta donde depositar nuestros puntos de vista, hipótesis u ofrecer oportunidades con el fin de formar parte de un mundo musicoterapéutico cada vez más enriquecido.

¡Gracias!