¿No sabes castellano? ¡Traduce de un pinchazo!

martes, 25 de septiembre de 2012

MUSICOTERAPIA PARA DUMMIES

¡Buenos días!

Para los que estáis olisqueando por aquí y no tenéis muy claro en qué consiste la puesta en práctica de la musicoterapia, voy a explicar en sencillos pasos el esquema general a seguir en el proceso musicoterapéutico con una persona o grupo. No daré una definición de musicoterapia aún porque pienso que es más interesante ver en qué consiste, así luego cada uno podrá tener un significado individualmente deducido del término con el que partir.

En primer lugar, según el colectivo o persona que se escoja se anotan una serie de objetivos o necesidades (a mí me gusta más decir "cualidades que necesitan ser despertadas") sobre las que podremos diseñar un plan de acción. Existe la posibilidad de elaborar uno personalizado o escoger entre la metodología existente si vemos que se ajusta a la situación en cuestión. Ahora mismo se cuenta con varios modelos de trabajo en musicoterapia avalados por los buenos resultados en la mayoría de sus aplicaciones, ya que están orientados a personas o grupos con unas características propias. Estos modelos serán descritos en otra entrada próximamente porque su explicación es algo extensa y esto es una primera toma de contacto. 

Una vez más o menos esbozado el camino en ese primer paso, se piensa en los materiales que necesitaremos, así como el espacio donde llevaremos a cabo la terapia. En centros donde hay servicio de musicoterapia estos espacios varían en sus características. Como es una profesión relativamente reciente, a menos que se trate de una sala hecha a tal efecto (y cada vez son más, afortunadamente), suele ser tipo aula de enseñanza. Para realizar las sesiones es necesario espacio libre de obstáculos (mesas, sillas, cuadros, adornos excesivos o distractorios) y si puede ser, iluminada con luz natural y bien acondicionada. Respecto al resto de materiales, depende del modelo elegido o las actividades que hayamos diseñado para trabajar pero generalmente es bueno tener un equipo de música con buena amplificación, un teclado, una guitarra e instrumentos de percusión y viento (pongo hipervínculo en los de percusión y viento para que veáis cuáles son los más utilizados). 

El diseño de la sesión es algo bastante personalizable según el musicoterapeuta, según el modelo utilizado o las características del colectivo. Su duración es 1 hora de media y su frecuencia suele ser de una por semana. Pero todo depende de las circunstancias. Generalmente, las sesiones constan de tres grandes fases que se pueden subdividir:
1.  Fase de caldeamiento, una fase de preparación para la acción donde el musicoterapeuta puede hacer un pequeño juego, una pequeña improvisación conjunta u otras fórmulas que crea puedan ayudar a introducir el trabajo siguiente que es la competencia concreta de la sesión. 
2. Fase de desarrollo. Es el corazón, es decir, la puesta en práctica de aquellas actividades dirigidas directamente a trabajar los objetivos prefijados. Esta sección se puede subdividir en tantas partes como actividades se realicen. 
3. Fase de despedida y cierre donde se fija lo trabajado y se sacan conclusiones. Esta última se divide en tres subfases: la expresión y registro de la propia percepción del paciente acerca de la sesión -en caso de que pueda darla-, el registro de lo ocurrido y posteriores observaciones y verificaciones de hipótesis (lo que se pensaba conseguir y lo que se ha conseguido o no) por parte del musicoterapeuta, y por último la fijación de puntos de partida para el siguiente encuentro.  


Por último, una vez que se han anotado cada una de estas partes en la ficha de la sesión, se establece el trabajo para la siguiente. Generalmente es en ese momento cuando uno tiene todo más reciente y la visión es un poco más profunda. No obstante, como a veces en frío se tienen grandes ideas, el musicoterapeuta también se sirve de la inspiración para su trabajo -porque también es artista-.

La pregunta que ahora podríais tener en mente sería... "¿y qué clase de actividades se hacen en la fase de desarrollo de la sesión?". ¡Muy buena pregunta! Las actividades se basan en el trabajo de los objetivos por medio de procedimientos musicales o en los que la música o sus partes (sonido, ritmo, melodía...) sea el hilo conector. A modo de ejemplo, se pueden trabajar "habilidades sociales" con una improvisación pregunta-respuesta en grupo o por parejas en el que cada persona tiene que esperar su turno y escuchar el tipo de improvisación anterior para ejecutar una suya adecuada. Hay algunas actividades fijadas en la mayoría de modelos musicoterapéuticos, pero se debe intentar personalizarlas al máximo. 

Espero que la idea previa de qué es la musicoterapia se haya perfilado un poco. Si tenéis alguna duda, curiosidad o queréis ampliar información tenéis total libertad y son más que bienvenidas las sugerencias y/o las críticas. También os lanzo la pregunta: ¿qué es la musicoterapia para tí? ¡Anímate a contestarla! 

Para concluir, espero que disfrutéis con este vídeo que resume de forma general en qué consiste todo este mundo (como veis, lo puse al final porque quizá no leeríais si lo ponía al principio, y hay que darle un poco de engrase a la esponja de la azotea). :-)

¡Gracias!

Imagen: noticiasdenavarra.com






lunes, 24 de septiembre de 2012

EL MISTERIO DE LA MÚSICA


“Organiza tu ambiente y organizarás tu mente.”
Anónimo.

Si alguna vez algún sonido, alguna canción o alguna melodía te movió algo por dentro, eres capaz de comprender por qué la música es inherente al ser humano, es decir, que forma parte de tí, de tu condición humana. Es una necesidad vital, una capacidad sensorial que, me atrevo a decir, tenemos todos los seres vivos. En el caso de las personas, enriquece y puede equilibrar o desequilibrar nuestro mundo simbólico, emocional, sentimental, y afectar positiva o negativamente a nuestras características psicológicas y conductuales y a las del entorno. Nos afecta de forma consciente e insconciente, por lo tanto he aquí el misterio: sentimos la música y por ello pasa a ser parte de nosotros, pero muchas veces es por medio de un proceso que no podemos controlar voluntariamente.

Todo esto es algo en lo que se ha creído desde antes incluso de ser bípedos. En las civilizaciones antiguas de las que mayoritariamente provenimos, la música era utilizada en procesos de curación, mantenimiento de la salud, conexión con el mundo espiritual, tratamiento de enfermedades mentales o desórdenes emocionales, en acontecimientos claves para cada cultura o con fines lúdicos colectivos o de recreación personal (estética). 

En el caso del resto de seres vivos, son cada vez más numerosos los estudios sobre el efecto de la música en animales, en el crecimiento vegetal y en el agua. Aquí tenéis algunas de las investigaciones a modo de pequeña muestra de distintos caminos existentes, pero si el interés crece, podríamos profundizar en lo que os llame más la atención. 
      En animales podéis tomar un primer contacto con el trabajo sobre el efecto de la música en perros, de Stanley Coren, y con el de Daniel Blumstein de la Universidad de California (UCLA), que recientemente concluyó un estudio basado en la relación entre la música discordante y/o distorsionada con los sonidos de animales aterrorizados -razones por las cuales este tipo de música tenía un efecto parecido en las personas-
    En cuanto a las plantas, Pioneer está actualmente investigando la influencia de las vibraciones sonoras en el ritmo de crecimiento de ciertas especies vegetales. 
    Por último, no sé si habréis oído hablar del libro de Masaru EmotoMensajes del agua”. Es particularmente curioso porque nos abre a aspectos imperceptibles como son las formas de cristalización de las moléculas del agua (no podemos verlas sin ayuda de microscopios potentes), en función de varios estímulos, entre ellos la música. 

Llegados a este punto (si has llegado hasta aquí eres una mente inquieta -¡bien!-), no cabe duda de que la música lleva consigo, entre muchas otras cosas, unos componentes misteriosos, es decir, elementos que no podemos controlar, y que influyen en nuestro ser. Y comprender esto es la esencia para creer en la musicoterapia como un proceso de ayuda a través de la música como herramienta. Esto es lo que nos une a los que decidimos una vez dedicar buena parte de nuestra energía a la música y a confiar en ella como principal lenguaje comunicativo universal.

Si quieres puedes contar tu experiencia musicoterapéutica personal o ampliar esta entrada con nuevos estudios que conozcas o simplemente, dar a conocer tu punto de vista. Compartir es vivir y aprender. ¡Ánimo! 
¡Bienvenid@!

Si estás leyendo esto será porque la palabra "musicoterapia" resuena de una forma especial en ti. Aunque todo lo que rodea el trabajo musicoterapéutico sigue siendo un pequeño universo desconocido para la mayoría, se trata de un universo al que es interesante acercarse. Para echar un vistazo a este lugar o participar en él no hace falta que seas musicoterapeuta. Tanto si lo eres como si no, éste es un buen lugar para husmear y conocer -hasta donde tú quieras- lo que se ha hecho, se hace y se tiene intención de hacer en este tipo de terapia. En caso de que seas musicoterapeuta o de alguna forma estés familiarizado con la musicoterapia, este puede ser un lugar de reunión, de debate, de nuevas posibilidades, de ampliación de conocimientos, red sociolaboral... en definitiva un vínculo entre personas que tienen esta profesión e inquietud en común y trabajan cada día en ofrecer una ayuda cada vez más acertada utilizando la música y sus subdisciplinas como herramientas. 


¿Quién soy yo?

Me llamo Alice y a día de hoy tengo 30 años. Soy profesora de piano, lenguaje musical, musicóloga y musicoterapeuta. A lo que más he dedicado mi vida profesional ha sido a dar clases de piano, lenguaje musical, coro y música y movimiento en escuelas de música de varios rincones geográficos de España, con alumnos de 3 a 75 años. También he hecho trabajos de composición musical para la imagen. Hace tres años acabé mis estudios de Máster en Musicoterapia en la Escuela Universitaria Luis Vives de Salamanca, concluyendo con un trabajo de investigación musicoterapéutico de 6 meses de duración en el módulo de aislamiento del Centro Penitenciario de Topas (Salamanca). Hago aquí un inciso para expresar que fueron los seis meses más duros -en algunas ocasiones, límites-, plenos y satisfactorios de mi vida. Es por ello que tras ese trabajo, con resultados muy positivos, decidí realizar un doctorado en musicoterapia. Como es de sobra conocido, la situación actual para tal hazaña se antoja complicada -y cara- por lo que para ganarme la vida y poder alcanzar esa meta he tenido que sobrevivir lejos de mi casa familiar y mi vida profesional se ha centrado en la enseñanza musical. Un día no hace mucho tiempo, frené en seco y me di cuenta de que iba desviándome cada vez más del camino que llevaba a mi meta de ser musicoterapeuta y ganarme la vida con ello, y entre las medidas al respecto que tomé está este blog. Actualmente estoy desempleada y con muchas, muchas ganas de trabajar en esto, concretamente en el entorno penitenciario además de con enfermos de Alzheimer, aunque no descarto ningún terreno -pienso que todo es aprendizaje y que en todo se puede prestar ayuda-.  Creo que tengo buenas ideas que aportar, estoy dispuesta a aprender y sobre todo ¡llena de energía!

Espero y deseo que este rincón unifique intereses e inquietudes acerca de la musicoterapia, que podamos compartir lo que ofrecemos y sea una cesta donde depositar nuestros puntos de vista, hipótesis u ofrecer oportunidades con el fin de formar parte de un mundo musicoterapéutico cada vez más enriquecido.

¡Gracias!